En este punto, vamos a intentar culminar nuestro trabajo con GCP para tener una intranet con la que probar diversos servicios cliente-servidor, utilizando como clientes nuestras máquinas locales (virtuales o no).

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En esta segunda entrega vamos a configurar una conexión segura de SSH a través de los certificados que nos ofrece GCP, de forma que podamos conectarnos a través de un cliente cualquiera de SSH y no estemos obligados a hacerlo a través de la página web.

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Vuelvo a este espacio para ordenar mis ideas y adquisiciones, y compartirlas con Internet. En este caso, voy a divagar acerca de Google Cloud Platform (GCP) y, más particularmente, en las Compute Engine (máquinas virtuales) y la Red Virtual.

Mi objetivo consiste en emular una infraestructura de red local en la Nube de Google, con un servidor Linux (en esta primera entrega; después lo haremos también con Windows), con la intención de adquirir conectividad remota completa, y poder conectar mis máquinas virtuales locales a modo de clientes a esa misma red virtual (VPC, Virtual Private Cloud). El por qué pretendo usar esos clientes en local se debe a dos motivos: primero, la computación en la nube no es gratuita, y ejecutar clientes allí supone gastar créditos que no son ilimitados; segundo, los SO de cliente Windows no funcionan demasiado bien en la Nube.

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Siguiendo con mi serie de entradas sobre AD, Linux y demás, voy a explicar cómo podemos agregar un cliente Linux a un Active Directory. Mi servidor está montado sobre Samba, como sabemos de entradas anteriores, pero voy a intentar “generalizarlo” para que sirva también para servidores Windows.

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Otra metodología con la que hemos trabajado en el curso es la Gamificación; más concretamente, la taxonomía de Bloom, o como realizar tareas capaces de sacar más partido de nuestro alumnado.

En este caso, hemos cogido tareas “tradicionales”, de las que usamos en clase día a día, y le hemos dado una “vuelta de tuerca” usando la taxonomía de Bloom. De esta forma, si antes una tarea era capaz de desarrollar habilidades de los alumnos tales como “Crear” y “Aplicar“, ahora la rediseñamos de forma que sea capaz de desarrollar otras habilidades dentro de dicha taxonomía. Podemos ver una infografía sobre dicha taxonomía en Pinterest: https://es.pinterest.com/pin/543176405038407817/ 

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Hot Potatoes y WordPress

26 agosto 2014

Después del largo parón veraniego, recupero mi blog con el tema en que me he ocupado este verano, WordPress. En unas semanas volveré a hablar de máquinas virtuales y de servidores varios, que es lo que me ocupa más tiempo…

La herramienta “Hot Potatoes” es un complemento estupendo para cualquier profesor. Nos permite crear “juegos” educativos, tales como crucigramas, cuestionarios tipo test, textos con huecos rellenables, etc.. Es una herramienta excelente, es software libre (cualquiera la puede usar y desarrollar sus propios contenidos, sin problemas legales) y nos crea dichos cuestionarios en formato xml, es decir, entendible por un navegador web. Esta herramienta, en buenas manos y conjuntamente con otras similares, como moodle o eXeLearning, puede ser una grandísima ayuda para generar contenidos de calidad y atractivos para nuestro alumnado.

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2 febrero 2010

Buenas! Después de un largo descanso, retomo el blog, veremos cuanto duro… Por lo pronto, recupero un artículo de Perez Reverte con el que estoy totalmente de acuerdo. Dedicado a los dentistos, futbolistas, pediatros y similares hombres que se dedican a una profesión “claramente femenina”.

Chantaje en vigo

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 6 de Diciembre de 2009

Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno –dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas–. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.

La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.

Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto –aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida–: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más –se lamenta–, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.

El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable –lo hago constar para los efectos oportunos–, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría –es la respuesta– que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»

Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.

Muy buenas! Antes de continuar con los artículos técnicos de informática, me gustaría tocar otro tema bastante polémico, y es el tema de la dignidad de la profesión docente y lo mal vista que está en general. No quiero sentar cátedra ni aportar nada nuevo que ya se haya dicho, simplemente voy a añadir un par de “posts” que  no son míos y quien quiera que opine sobre el tema.

Uno de los directores del Diario de Sevilla, Cárlos Mármol, editó este artículo en la sección de opinión (o editorial, no lo sé) de su periódico, acerca de las vacaciones de los profesores y la disconformidad con el adelanto del curso una semana:

http://blogs.grupojoly.com/la-noria/2009/02/01/la-guerra-del-largo-estio/#comment-75

Transcribo la respuesta de un profesor, mediante una carta escrita al mismo periódico:

El pasado domingo leí en el diario de Sevilla un artículo que venía a querer decir que los profesores estamos anquilosados y que nada más que nos preocupan los dos meses de vacaciones que además no deberíamos tener, que por eso no queríamos empezar el curso una semana antes, ese “periodista” se llama Carlos Mármol y me indignó tanto que le contesté lo siguiente:

Att Sr Carlos Mármol

De un profesor con dos meses de vacaciones.

Acabo de leer su artículo y no puedo más que avergonzarme ante su total parcialidad y falta de rigor. Mi abuelo me decía que no hay nada peor que alguien que habla de lo que no conoce, mi abuelo, al igual que yo era docente.

En primer lugar, sé que escribirle esto es perder mi tiempo, puesto que no saldrá nunca a la luz porque no interesa, interesa tirarnos a los pies de los caballos desde el desconocimiento de nuestra labor docente, pero qué más da , como tengo tanto tiempo libre ¿verdad?, que eso es lo único que importa, el tiempo libre que tengo, no que siendo funcionario de carrera y haber dedicado 4 años de mi vida a estudiar para unas oposiciones a grupo A sea el funcionario con menos sueldo, pero bueno, como tengo dos meses de vacaciones?.

A la gente como usted que habla sin saber lo invito a que se pase por mis clases de primero de bachillerato en el IES Nervión donde tengo 37 alumnos y tres niveles bien diferenciados en alumnos con edades comprendidas entre los 16 y los 19 años, o que intente dar clase a 36 alumnos de segundo de bachillerato, o que se pase por mi clase de primero de ESO E, donde tengo seis alumnos con necesidades educativas especiales, alumnos con una edad mental de 7 años a los que tengo que formar y para lo que no estoy preparado. Pero eso tampoco importa, importa que tenga dos meses de vacaciones?.

Eso sí, tenemos tres clases con 20 ordenadores modernísimas que cuando intento programar una actividad en la red, debido a la limitación del ancho de banda, rara vez funciona, esa es la solución, ordenadores. A usted señor periodista, le llamaría la atención sobre el hecho de que absolutamente nadie relacionado con nuestra consejera ha estado jamás en un aula y pretenden cargar al docente con el fracaso del sistema educativo, si FRACASO con mayúsculas puesto que no se puede tener a un alumno hasta los 16 años sin otra aspiración que molestar en clase por que una ley absurda no le da otra opción y que no permite al alumno que verdaderamente quiere aprender avanzar en su formación. No todos podríamos ser electricistas, ni escultores ni, como es obvio buenos periodistas, ni podemos ser buenos estudiantes aunque sea políticamente incorrecto decirlo.

Tiene que haber otra salida para estos alumnos que desde los 11 años todos sabemos que no van a titular. Pero eso no importa, importa que no quiero trabajar porque tengo dos meses de vacaciones?.

Mi profesión me apasiona, y al 99 por ciento de mis compañeros, por eso el lunes iré a clase con mis alumnos que sí aprecian los esfuerzos que hago por darles una enseñanza de calidad desde la precariedad de recursos, y el hecho de empezar una semana antes no es relevante, lo es que gente como usted hable desde el desconocimiento más avergonzarte.

Esos padres que ponen el grito en el cielo no dudan en llevarse a sus hijos una semana de viaje a Disneyworld, o tres días al Rocío o si hay un puente y el viernes hay clase pues bueno, no pasa nada ya irá al lunes, pero cuando llega septiembre el instituto se convierte en la guardería, cuantas veces he escuchado lo de “pa que esté en casa dando por???? que se vaya al instituto a darle por???. al profesor”, pero claro eso tampoco es importante, mis dos meses de vacaciones si lo son.

A ver si se entera: es completamente imposible empezar antes por mil razones, entre otras cosas porque de mis 37 alumnos de bachillerato 4 de ellos llegaron a los dos meses de empezado el curso, porque hasta el 12 de septiembre no supe a quien tenía que darle clase, nosotros no empezamos a trabajar el 7 de septiembre, que eso es lo que gente como usted se cree, la planificación de un curso requiere mucho trabajo, pero eso tampoco importa, importan mis dos meses de vacaciones.

¿Sabe usted lo que es estar en una clase de 30 niños de 11 años, sin libros de texto, sin grupos definidos, sin un plan de trabajo a seguir y sin interés ninguno? Y para su información llevo 9 años dando clase y no estoy anquilosado, en los 14 centros en los que he desarrollado mi labor docente quizás haya conocido a tres compañeros con 30 años de tiempo de servicio y sin fuerzas para seguir luchando, pero yo tengo mas de 1500 horas de formación complementaria, y dedico muchas horas de todo ese tiempo libre que tengo a corregir exámenes en mi casa, en vez de estar con mi hijo, he sido preparador de opositores y estoy estudiando otra licenciatura y afortunadamente no soy un caso aislado, sino uno más.

Pero eso no importa, importan mis dos meses de vacacione Sin otro particular Un ex lector de Diario de Sevilla. s?..

Abro el turno de opiniones:  cuando una sociedad se preocuopa y escandaliza con las vacaciones de aquellos que educan a sus hijos, o critica los altos sueldos de los médicos, y no se escandaliza por la millonada que se gasta en fútbo, o con la especulación inmobiliaria…. hay algo que falla.

Saludos!

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Mi amigo LinuxeroTijolero dixit:

“Durante los días 24, 25, 26 y 27 de marzo, celebraremos en mi Instituto (IES Al-Andalus-Almería) las V Jornadas sobre Software Libre , Cultura Emprendedora y Nuevas Tecnologías (Jornadas SLCENT 5.0.). La finalidad de estas jornadas, como en ediciones anteriores, es fomentar tres grandes pilares de la Sociedad de la Información y del Conocimiento del siglo XXI: ” el espíritu emprendedor, el conocimiento libre y la innovación tecnológica”. Si no eres alumno o alumna del Centro y quieres asistir a las Jornadas, los días de puertas abiertas (25 y 26 de Marzo), debes de inscribirte antes del 20 de marzo.

Os invito a tod@s a que acudáis a las jornadas 😉

Más información en la web de las Jornadas. o en la web de mi instituto”

Bueno, pues yo digo exactamente lo mismo. Os esperamos en las Jornadas!

Muy buenas! Después de una larga ausencia, he decidido volver al “aire”, a ver si esta vez va en serio y tengo más tiempo (y ganas) para hacer artículos. Me ha parecido bien empezar por un tema que tiene poco que ver con las Nuevas Tecnologías, pero hay una faceta en mi vida que es la de Educador y me ha parecido muy oportuno poner este texto…. Como he dicho en el título, es de Pérez-Reverte, y no tiene desperdicio. Es uno de los poquitos que no solo dice lo que piensa, sino que, además, lo publica (lo he leído en el Semanal, el suplemento dominical del Ideal).

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros.

Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Ed ucación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos» .
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.